Con
Amal 2005, palabra que en árabe significa esperanza, se quiere continuar dando
una luz esperanzadora a un futuro mejor para la producción y difusión del
audiovisual árabe y español.
La Fundación Araguaney, desde sus sedes de Santiago y Amman, está articulando
este proyecto de puesta en contacto a España y países árabes, celebrando este
encuentro anual alternativamente en las distintas sedes que esta Fundación
tiene.
El objetivo es descubrir este mercado todavía poco explotado (solo accede EEUU),
y establecer relaciones beneficiosas (cultural, económicas…) tanto para España
como para los países árabes.
La importancia del mercado audiovisual árabe es grande, pues está formado por
270 millones de habitantes, distribuidos en más de 20 países (Jordania,
Palestina, Libia, Túnez, Marruecos, Argelia...).
A pesar de nuestra cercanía a la cultura árabe, las no muy fructíferas y poco
agresivas políticas audiovisuales, tanto europeas como sobre todo nacionales, no
han sabido aprovechar el tamaño de un mercado que necesita nutrirse de
contenidos, y que en su mayoría está copado por audiovisual norteamericano.
Así, con la finalidad de dar un tratamiento certero y válido de este mercado a
efectos de hacer realidad colaboraciones y coproducciones realizaremos, desde
nuestra oficina de Amman un guía del audiovisual árabe, a efectos de establecer
la dimensión real de este nicho de mercado.
Es preciso resaltar que la producción audiovisual árabe, a pesar de adolecer de
medios, se caracteriza por su calidad y originalidad, así como por su variedad y
heterogeneidad.
Con este panorama, pretendemos dar a conocer al mercado árabe las empresas y el
audiovisual español (como ya lo ha empezado a hacer TVE). Para hacerlo posible,
empezar a colaborar de forma bidireccional, no solo realizaremos una muestra de
exhibición de películas, sino estableceremos un canal en el que llevar a cabo un
continuo flujo de colaboraciones con los distintos agentes: televisiones,
directores de cine, productores...
El encuentro se completa con un foro de coproducción entre televisiones árabes,
locales y nacionales con vista a futuros convenios de coproducción y cooperación
internacional.
Además, con este marco se pretende hacer una llamada para favorecer la
traducción y la circulación de las obras audiovisuales que ponen en perspectiva
las relaciones de vecindad entre los países árabes y España.
El sector audiovisual, muy dinámico, se vuelve cada vez más abierto y
contradictorio, pluralista y plural, siendo esta una apuesta sociológica,
cultural y económica.
De esta manera otra de nuestras líneas de actuación será crear una escuela de
doblaje árabe – español, con la que poder facilitar la transmisión de los
productos audiovisuales (tanto árabes como españoles).
Al tiempo, promoveremos la formación de trabajadores del sector audiovisual
árabe mediante realización de programas de prácticas en empresas audiovisuales
españolas, acercando los medios tecnológicos y humanos.
No hay que olvidar que la creación audiovisual de los países árabes está marcada
por grandes desequilibrios, comenzando por las desigualdades de medios
(técnicos, financieros y humanos). Por otra parte los intercambios en este
ámbito son casi inexistentes, lo que conduce a una especie de encierro de cada
uno dentro de su propia identidad nacional. Por lo tanto es de esperar que este
proyecto tenga un papel importante en la transmisión de esta diversidad cultural
árabe.
Así, poniendo en contacto a productores árabes y españoles pretendemos
contribuir a la afirmación de estas culturas, desde la diversidad y la
tolerancia, en el ámbito audiovisual, promocionando proyectos y potenciando la
coproducción audiovisual.
Esta creencia inspira la demanda de una “excepción cultural” en la que los
medios audiovisuales tienen una dimensión cultural sin que sean equiparables sus
productos a los demás productos comerciales.
Como se concluyó en la Conferencia de Rabat, toda demanda de protección o
excepción cultural es legítima y tiene más posibilidades de obtener apoyo de
todas las partes cuando lo que debe protegerse no es la cultura, sino la
diversidad de la cultura.
Un enfoque más ambicioso, que parece ser el que la UE empieza a adoptar , sería
afirmar que lo que debe combatirse y regular es la omnipresencia de la
monocultura, de cualquier monocultura, tanto dentro del Estado nación como en
todo el mundo.
En el audiovisual es necesario alzar identidad cultural, sin olvidar que
representa un sector industrial grande y de intereses comerciales enormes.