Ali Zaoua príncipe de
Casablanca 2000
Premio Caballo Bronce a la Mejor Película 2000, Stockholm Film Festival, Suecia.
Nacionalidad:
Marruecos - Túnez - Francia
Fecha técnica: Director:
Nabil Ayouch Duración:
131 minutos Idioma:
Árabe con subtítulos en francés y español
Sinopsis: Ali Zaoua
y sus amigos Kwita, Omar y Boubker son niños de la
calle; viven en las ruinas de una casa abandonada en el puerto de
Casablanca. Cuando se deciden a abandonar la banda del sordomudo Dib,
mayor que ellos, éste no los quiere dejar marchar; la calle tiene sus
propias leyes y el jefe explota a sus muchachos y abusa de ellos. En una
pedrea entre la banda y los cuatro amigos, una piedra da en la cabeza de
Ali con tan mala fortuna que le causa la muerte. Así de fácil es
morir para quien conoce el mundo de las drogas y la violencia desde su
infancia, en el que no existe más objetivo que sobrevivir. Kwita,
Omar y Boubker deciden enterrar a Ali Zaoua «como un
príncipe». Un viejo marinero que había aceptado a Ali como grumete,
les ayuda a preparar el entierro, en el que -después de cierta vacilación-
también participará la madre de Ali, una prostituta a quien acaban
por contar la verdad
Opinión del portal Fila Siete
El sueño de Ali era ser marinero, pues confiaba en encontrar
así la «isla de los dos soles»: en plena miseria, los niños de la calle guardan
sus sueños y fantasías, lo único que les ayuda a sufrir la dura realidad.
También la película oscila entre la realidad y un planteamiento «ensoñador»; a
diferencia de otros filmes, las transiciones de la realidad al sueño -por
ejemplo, las personas que aparecen en un cartel publicitario cobran vida al ser
dibujados con tiza- ayudan a que también el espectador sea capaz de soportar una
miseria descrita sin idealización alguna.
Ali
Zaoua, Príncipe de Casablancaes una especie de «ficción
documentalista»: con un guión ficcional describe un ambiente auténtico, pues los
actores son aficionados que se representan a sí mismos. A pesar de la fuerza
natural que despliegan los chicos en la pantalla, como otras documentaciones
ficcionales también Ali Zaoua, Príncipe de Casablanca adolece de cierta
falta de tensión y clímax dramáticos. El transcurso de la acción, más que
narrar, describe; ahora bien, este defecto no lastra demasiado; los rostros de
estos niños, deformados por tanto aspirar cola y por las luchas con otros
muchachos, son un libro abierto. Lo realmente extraordinario deAli Zaoua,
Príncipe de Casablanca es que se trata de un filme no sobre, sino con
niños de la calle, una aventura más humana que cinematográfica.